lunes, 9 de junio de 2008

Mención a la Mejor Insistencia. Y ese Día, por Paola Gallardo

Y ese día, en el camino de regreso a casa debí arrojar cada uno de aquellos momentos, pero no encontré el ánimo suficiente.

Y aquella noche, el agua debió llevarse por el desagüe los sueños horrendos, las hermosas pesadillas, pero mi alma se encadenó a ellos para no ahogarse en la tristeza.

Me había resistido a dejarlos escapar por miedo a caer en el vacío. Y cuando quise darme cuenta ya era demasiado tarde.

Entonces comprendí que nunca más me abandonarían, que tendría que vivir con su recuerdo el resto de mis días.

Todo fue tan bonito que al volver a la realidad y observar lo que había perdido, el pesar inundó mis ojos y las lágrimas me marcaron a fuego.

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